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Casi lo consigo.

El corazón en un puño y tu cuello palpitando a 1000xhora.
Palabras que cobran sentido para aliviarte, consolarte o tranquilizarte, pero no. El corazón en un puño y cada vez más pequeño. Tu mente se colapsa de quéséyo... ideas que no tienen sentido y que han aparecido de repente. Que antes todo era más fácil, no había que pensar en las consecuencias. Cinco minutos antes todo era más fácil.
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P.D:

Hacía mucho tiempo que no recordaba el sabor de la mocca y las canciones románticas de grupos indie-pop. El comienzo y tu vuelta al ruedo. Es vitalidad concentrada.
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Egovidades

Fervientemente creo que las mejores ideas deberían enviarse a paraísos fiscales donde villanos y malos malísimos comparten caja fuerte con Superman y Los Cuatro Fantásticos. Hay que moverlas, como todo patrimonio, de Suiza a Holanda y de vuelta a Cancún. Dicen que el movimiento hace que aumenten los beneficios y sin duda alguna, mis ideas -barra- pensamientos están en alza.
Las egovidades podrán aplicarse a cualquier estación del año.
En caso de duda consulte con su almohada.
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KEEP DOING IT.


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Ella.

Pocas personas sabían lo feliz que la hacía escuchar esa canción y por eso decidió contárselo a él, a la razón. Contarle lo feliz que la hizo y y lo muy agradecida que estaba. Y así consiguió apaciguar su frustración, la sensación de que otra vez y como siempre, aquello acabaría. Y es que o don o cruz, ella sabía acabar con esos momentos de felicidad, quizás porque los prefería como recuerdos latentes a historias fantasmas. Quizás. O porque se conocía demasiado bien, prefería acabar con ellos ante de que se convirtieran en tristeza, para poder archivarlos en el cajón de las sonrisas. Y fue entonces cuando se acordó de Antonio y la sonrisa fue recorrida por una lágrima, pero esta vez era dulce.
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Noches en blanco.

_ ¿Conoces la sensación de cuando piensas tantas cosas a la vez, que te quedas en blanco?
_ Sí... ¿te está ocurriendo?
_ Eso creo.
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It could be but...

Podría haber sido pero no fue. El posponer las cosas para mañana o guardarlas bajo llave por miedo a las consecuencias. Hay sentimientos como la culpa y la vergüenza que son dados por la sociedad, es decir, que en un mundo en el que no tuvieras que rendir cuentas a nadie, no nos sentiríamos culpables o avergonzados y es aquí donde el obillo empieza a enredarse, el comienzo y el final se confunden y ya no sabes distinguir entre lo que quieres o los demás esperan de ti. Pero no hay razón para parar, porque esta vez no va de ti, sino de ellos. Y las pausas no están permitidas, ya que la excusa de detenerse para repostar no sirve si el depósito va lleno.