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Un día más en la vida...



... es un día más.
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A veces palpitante y otras con terror.

Rico Sonorama.

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Dustin.


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Por aquí ya te echamos de menos, coño.


Más te vale volver igual. Así.
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Aquí manda una servidora.

Aquí si que puedo decir que mando yo. Este blog es mío. Y con todo lo que eso significa. Y la RAE dice que mío significa en su segunda acepción: 'Pospuesto a ciertos sustantivos, expresa cariño.' Y VAYA SI SÍ. Da en el clavo, porque a este pequeño espacio para ir vaciando mi cabeza y que quede constancia de lo que un día estuvo ahí, es esto, y le tengo muchísimo cariño.
Como aquí mando yo, de verdad, he decidido que cuando algo no me guste podré eliminarlo de la faz de kindofescape como si nunca hubiera existido. El porqué hago esto es porque aprovechando que aquí estoy a un click de Guardar ahora o Suprimir, me voy a tomar la total libertad de hacerlo cuando me apetezca. En la vida no se puede borrar aquello que no nos guste, los malos momentos no desaparecen sin dejar rastro, no se puede rebobinar la cinta de nuestro día a día para grabar otra toma que vaya más con el guión que nos hemos preparado, así que como no me puedo permitir quitar las cosas que duelen de mis horas, días, meses o años, lo haré con el blog. Por eso, en cuanto esta entrada esté publicada, otra será borrada.
Porque si en esto se puede ir conformando un lugar de buena armonía y agradable para nosotros, un lugar el cual queremos así porque sí, en el que mandamos quienes lo creamos... quizás llegue algún día a hacerlo con lo de verdad, con lo que cuenta, con la vida 'real'. Estoy de prácticas.
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All the single ladies!


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Querer o no querer, esa es la cuestión.

Existe una confusión enorme entre dos supuestos. Querer o querer querer. A simple vista, las diferencias son imperceptibles, pero si seguimos hurgando encontramos que al querer todo es fácil como la seda, no te lo planteas, simplemente ocurre, mientras que al querer querer no es fácil, no va como la seda, te planteas una y otra vez las cosas y no llegas a ello por arte de magia sino tras una exhaustiva búsqueda y el replanteamiento de los pros y contras.
Sin embargo, a veces el querer llega porque querías querer y ahí es cuando se masca la catástrofe, ya que te agarras a ello como a un clavo ardiendo porque tienes lo bueno de lo primero (querer) y habiendo querido que sucediera, querías querer.
Hacer un parón en estas cosas del corazón (más de la cabeza, a veces) vendría fenomenal, pero a ver quien le dice al maquinista que pare cuando el tren va con retraso.